Pros y contras del uso del Spanglish | Pros and cons of Spanglish use

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–- This post was originally written in Spanish.  Scroll down in this post for the English translation! –-

Spanglish es la combinación del inglés y español.  Se escucha más con inmigrantes hispanos quienes tienen mucho tiempo viviendo en EUA; también se escucha con sus hijos y nietos.

He creado unas listas cortitas de los pros y contras del uso regular del Spanglish, basados en lo que he leido y visto.

PROS:

  1. Con Spanglish, básicamente tomamos las mejores palabras de cada idioma y las entrelazamos.  |  Ya que hay menos transiciones y traducciones torpes con el Spanglish, el flujo de las frases es más suave.
  2. Algunas palabras y frases simplemente suenan mejor, o son más facilmente comunicadas en un idioma más que en el otro.  |  Por eso, Spanglish puede ser más apropiado que estrictamente inglés o español para la conversación.
  3. En hogares y comunidades hispanos ubicados en EUA y por la frontera, el Spanglish es una parte esencial de la cultura.  |  Es común y también útil porque en muchos casos, todos entienden lo que los demás están diciendo, y saben responder.

Sin embargo, siento que hay muchas desventajas al uso regular del Spanglish Siga leyendo | Continue reading…

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The Daddy Lego speaks Spanish

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D’s towers on the left, mine on the right. He made a crane-type machine and used the gas pump hoses to connect our constructions. You can see that D-Lego is running the computer while Daddy Lego and Mommy Lego hang there dangerously in the middle.

In our household, we are fans of Lego Duplo building blocks.  Meant for younger kids, these are larger than the classic Legos and just about as fun, too.  D has accumulated a few Duplo building sets this past year, and the blocks have been enjoyable for all 3 of us.

When I am playing, I usually construct buildings and towers (very original, I know!), while Aron demonstrates his knack for making robots and all kinds of creations that are much more interesting than anything I make.  D tends to take what we make and adapt or reconstruct it in some way.

Much like with the regular-sized Legos, Duplo sets often come with little people (and animals) to use for play.  Altogether, we have ended up with 3 people — 2 males and 1 female — along with a wide range of animals (mainly due to the zoo set).  I’m guessing it is natural, since Aron and I are the people with whom he spends the majority of his time, that D automatically name the Lego people Mommy, Daddy, and D-Lego.

Any 3 year-old’s playtime conversation is interesting enough, but the funny thing Continue reading

Anita: versión en español

Or read the English version.

Esta publicación le dedico a mi cuñada, quien será mamá el mes siguiente.

Cuando nos conocimos Ana y yo, ella tenía 14 años y estaba en preparación de su Quinceañera.  Entonces, me parecía tan joven y alegre, llena de preguntas, y así como el estereotipo de las latinas – gritona.  Ella era extrovertida y paciente (conmigo), entonces para mí fue muy fácil empezar a sentirme a gusto platicando con ella.  Mi conocimiento del español fue amplio pero aún basado en lo que había estudiado en la aula no más, entonces muchas veces batallaba para hablar y escuchar bien – pero Ana siempre se esforzaba para que nos comprendiéramos.

Pero pronto, nuestras personalidades empezaron a “chocar.”  Aparte los problemitas diarios, pequeños, y ordinarios, estuve batallando también con problemas acostumbrándome a la cultura, así como mucha gente quien vive en el extranjero por primera vez.  La vida en Mexico Pobre (mi frase por la parte de México que conozco – la cual no es nada como Los Cabos, Cancún, Puerto Vallarta, Acapulco, o ningún otro lado en donde los gringos creen que verdaderamente es México), no es tan fácil.  Para mí, todavía era como un mundo aparte.

Causada por una gran parte por la proximidad, Ana fue la que recibió mucha de mi frustración.  Tengo que admitir que Ana siempre tuvo mucho autocontrol, porque ya que yo era la muchacha de Aron, quien básicamente era el señor de la casa, aparentemente significó que no la dejaba demostrarme ningúna falta de respeto.  Pero yo siempre había sido una persona que decía lo que estaba a la mente.  Es que todos estuvimos en la misma casa de una recámara y con demasiadas mascotas.  A veces yo sólo deseaba estudiar, relajarme, o pasar mi tiempo con Aron, y fue muy difícil en ese ambiente.

Además, como la mayoría de las casas de bloques y concreto de la clase baja de México, no había espacio de almacenamiento incorporado.   Eso significa que las personas amontan sus pertenencias en la parte superior de los muebles y electrodomésticos, sin importa lo desordenado que parece.  Mis suegros también tienden a quedarse con las pertenencias bastante tiempo después de que las cosas hayan perdido su valor.  Casa sin “closets” + personas que ahorran todo es una mala combinación, sobre todo para una joven como yo, quien se crió en un hogar casi minimalista, decorada artísticamente, y casi libre de desorden.  Así que si el ruido físico no fuera suficiente, el “ruido” psicológica me afectó demasiado. Empecé a ver que Ana era mucho menos organizada de lo que podía esperar.  Y parecía que cada movimiento que hacía o palabra que decía me volvió absolutamente loca.

Aron nunca entendió cada vez que traté de explicarle que no todo el mundo estaba destinado a vivir juntos.  Él simplemente ponía los ojos en blanco y me culpaba a mí por ser una gringa enojona. Había muchas veces cuando se enojaba conmigo por enojarme por tantas cosas. Hubo momentos en los que no le gustaba lo que yo era, ni a mí tampoco.

Pasó un poco más de un año, yo había regresado a EUA para trabajar durante el verano, había tomada un par de viajes cortos para visitar a Aron, y luego volví a quedarme en México durante varios meses más. Durante esta estancia (a finales de 2008 y principios de 2009, cuando mi visa de turista se vencería), Aron y yo dimos varias vueltas para el otro de la ciudad, preparando el papeleo y esperando la aprobación del INM que nos diera permiso para casarnos legalmente en México.  Poco después de nuestra ceremonia civil, me estaba convirtiendo ansiosa una vez más que todavía vivíamos con mis suegros.  Igual que muchos mexicanos, Aron fue muy pegado a su familia, y él nunca tuvo la intención de vivir en cualquier lugar aparte de la casa en donde vivía con sus padres. Así que planeé una simple escape local: 2 noches en una habitación de lujo en el hotel Holiday Inn Express con vistas al Paseo Santa Lucia en Monterrey.  Aron nunca se había quedado en un hotel anteriormente, y no pensó acompañarme allí.  Me sorprendió, sin embargo, al tomar tiempo libre del trabajo para poder aprovechar la “luna de miel” conmigo.  Disfrutamos de unos momentos en paz para ver películas, andar descalzos (algo que no se puede hacer cuando se vive con perros no entrenados), platicar como lo hacíamos en nuestros primeros días de noviazgo, y en mi caso, hacer algún trabajo de diseño.  Yo estaba tan contenta, y Aron estaba feliz por verme de buen humor de nuevo.

Por fin tuvimos la oportunidad de salir de la casa en 2010, cuando un amigo de la familia dejó a alquilar su casa en un pequeño pueblo en las afueras de Monterrey.  Yo no podría haber sido más emocionada.  En algún momento de 2011, Ana decidió quedarse con nosotros durante unos días, sin previo aviso. Había una razón para esto, pero yo no podía soportarla ahí. Después de rogarle varias veces a Aron a hablar con su madre del asunto, a Ana la corrí de la casa.  Hubo también una razón para esto. Me sentí tan aliviado una vez que hablé, aunque suena duro, pero esa casa era el único lugar en donde me podría escapar de la locura del mundo a nuestro alrededor, y yo estaba tan estresada mientras ella estaba allí, pensé que iba a explotar.  Después de que me enojé demás y Ana salió de nuestra casa llorando, Aron no me dijo voluntariamente ni una palabra durante 3 días.  Literalmente.

Ha tomado tiempo, pero de alguna manera Ana y yo hemos logrado superar una gran cantidad de ira y tonterías.  Admiro su tenacidad durante todos los momentos en los que yo estaba furiosa, y cayendo a pedazos.  Ella todavía me vuelve loca, pero hay un vínculo entre nosotros que no puedo imaginar que jamás se rompa.  Hemos discutido, reído, chismeado, salido de compras, y andado paseándonos por la ciudad juntas.  Ella es la hermana que nunca tuve, quien me volverá loca ¡por muchos años más!  No puedo imaginar alguna vez querer vivir con ella de nuevo, pero sin duda tampoco no podía soportar vivir mi vida sin ella por completo.

Te quiero, Anita, y sabes que siempre estoy cuando me necesitas…